Cubanos residentes en Estados Unidos podrían estar utilizando las licencias religiosas que emite el Departamento de Estado para evadir las restricciones de Washington sobre los viajes a la Isla, informó EFE.
"Los cubanos son muy ingeniosos", dijo Tom Cooper, presidente de Gulf Stream International Airlines, una de las mayores compañías que operan viajes a Cuba.
Cooper afirmó haber percibido un aumento de estas licencias y sospechar que, en realidad, los cubanos "lo que quieren es encontrar una forma de visitar a sus familiares".
A petición del congresista republicano de origen cubano Lincoln Díaz-Balart, el Departamento del Tesoro lleva a cabo una investigación. "Esto es un abuso y debe cesar", declaró el legislador.
Uno de los casos investigados es el del jefe del Sacerdocio Lucumí, José Montoya, quien entre 1996 y junio pasado tramitó 60 licencias de viajes religiosos.
Sin embargo, desde que entraron en vigor las restricciones de Washington, ya ha llevado a la Isla a unos 2.500 viajeros bajo esa misma licencia, según él mismo reconoció al diario El Nuevo Herald.
Montoya admitió que no posee iglesia ni templo en Miami. Sin embargo, negó estar abusando de su licencia religiosa y acusó a otro grupo, Santa Yemayá, de incurrir en la práctica de la que se le inculpa.
"Está mal que alguien diga que necesita una licencia para un viaje religioso y que después utilice ese permiso comercialmente para promover el permiso, y creo que eso es lo que está ocurriendo", dijo Díaz-Balart al diario miamense.
La administración Bush puso en vigor a mediados de 2004 un paquete de medidas que endurecieron el embargo a Cuba. Entre ellas estuvo la limitación a uno cada tres años de los viajes que los cubanos residentes en Estados Unidos pueden hacer a la Isla.
Para viajar a Cuba con el permiso que expide el Departamento del Tesoro, los solicitantes deben jurar que lo hacen por motivos religiosos y presentar una declaración firmada ante notario. |