www.cubaencuentro.com Miércoles, 02 de marzo de 2005

 
   
 
Banderas y pintadas pro y contra son antesala de la visita de Castro a Uruguay
La llegada del gobernante cubano al país genera reacciones encontradas, de apoyo y también de rechazo, de parte de sectores políticos y grupos sociales.
 

AFP/ Montevideo. Por estos días se pueden comprar banderas cubanas en Montevideo, pero también se ven pintadas contrarias a la visita de Fidel Castro a Uruguay para la asunción del socialista Tabaré Vázquez, el martes próximo, ocasión en la que ambos países reanudarán los lazos diplomáticos suspendidos desde 2002.

La llegada del gobernante cubano al país genera reacciones encontradas, de apoyo y también de rechazo, de parte de sectores políticos y grupos sociales.

Algunos puestos callejeros ofrecen banderas cubanas, junto con estandartes uruguayos, de la coalición de izquierda Encuentro Progresista-Frente Amplio (EPFA), que ganó el gobierno, y de los distintos sectores que la conforman.

Un inmigrante italiano de unos 70 años, que no quiso dar su nombre, tiene un puesto en pleno centro de Montevideo y vende la bandera cubana a 400 pesos (unos 16 dólares), mientras la uruguaya cuesta 300 pesos, pese a que son de las mismas dimensiones.

Dice que decidió ofrecerlas por la cantidad de gente que preguntaba si tenía banderas cubanas.

En alusión a la nueva era de relaciones bilaterales, el diario de izquierda La República sacó con su edición del martes una doble página con las banderas de Cuba y Uruguay.

Juan Castillo, del Partido Comunista del Uruguay (PCU) y dirigente sindical, dijo que en la noche de este jueves brigadas de militantes se encargarían de hacer pintadas en los muros de Montevideo, con consignas como "Viva la Revolución Socialista en Cuba", "Cese al Bloqueo contra Cuba", "Cuba Sí, Yanquis No".

También harán pintadas alusivas a la visita del presidente venezolano Hugo Chávez, como "Viva la Revolución Bolivariana".

Oscar Botinelli, director de la encuestadora Factum, dijo a la AFP que Cuba "genera una adhesión muy fuerte entre los militantes de izquierda", pero que, según sus mediciones, "no genera pasiones en toda la sociedad".

Más bien, "es mayoritario el rechazo al bloqueo" comercial de Estados Unidos y "hay solidaridad con Cuba" por ese embargo.

Por su parte, el doctor en Ciencias Políticas Alfonso Lessa afirmó que "la revolución cubana tuvo enorme influencia en Uruguay, en un sentido político, pero también en un sentido cultural amplio", e influyó mucho en los partidos marxistas, como el Comunista y el Socialista, que integran el EPFA.

Pero la bienvenida en Uruguay no es total para Castro, y se ven por las calles de la ciudad inscripciones de rechazo a su visita que dicen "Fidel Castro, carcelero del pueblo cubano".

En las inmediaciones de la residencia que oficiará como Embajada de Cuba, se arrojaron volantes escritos a mano con la leyenda "Tirano Castro ¡Fuera!", con sellos de la Brigada Banderas Coloradas y la Red Cuba Libre, responsables también de las pintadas en los muros.

Antonio Romero Píriz, de la Brigada Banderas Coloradas, dijo que su grupo forma parte de la Red Uruguaya por la Democracia para Cuba, que integra junto a otros grupos independientes y del Partido Nacional.

"Repudiamos la visita de Castro porque es un dictador desde hace 46 años. Repudiamos su visita como lo haríamos con la llegada de cualquier dictador", dijo Romero Píriz, edil local y convencional por el Partido Colorado, quien dijo haber recibido amenazas e insultos a raíz de los volantes.

El gobierno saliente suspendió las relaciones con La Habana hace tres años, después de un intercambio de insultos entre Castro y el presidente Jorge Batlle.

Los insultos se sucedieron luego de que Uruguay propusiera, en marzo de 2002, en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, una inspección sobre la situación en Cuba.

Montevideo ya había roto las relaciones con el gobierno de Castro durante la dictadura (1973-1985) y fueron reanudadas en 1985, cuando Julio Sanguinetti asumió la presidencia por primera vez.

En su segunda mandato (1995-2000), Sanguinetti invitó a Castro, quien visitó Uruguay en octubre de 1995.

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