www.cubaencuentro.com Viernes, 09 de septiembre de 2005

 
 
 
Carta de protesta
 

Compatriotas y hermanos cubanos:

Este documento tiene como fin hacerles llegar, por todos los medios posibles y gracias al ejercicio de nuestro libre pensar y decir, que estamos profundamente preocupados por la oleada de arrestos y condenas contra alrededor de ochenta ciudadanos, cubanos como nosotros, hijos de la misma tierra, por el único motivo real de disentir y oponerse públicamente, de forma pacífica, al sistema de gobierno y vida imperantes en nuestro país.

Que los motivos esgrimidos por el gobierno resultan casi insultantes para la inteligencia humana. Los disidentes, opositores y periodistas independientes, expresando abiertamente sus opiniones, no se constituyen bajo ninguna ley internacional en espías o traidores a la patria, sino en ciudadanos preocupados precisamente por el presente y futuro de esa patria.

Que hacer declaraciones a la prensa internacional, a los gobiernos del resto de las naciones, a todos los que queremos escuchar esas declaraciones, opiniones, denuncias, no es venderse a ninguna potencia extranjera, es utilizar los únicos medios que el propio gobierno de Cuba ha dejado disponibles, a quienes, pacíficamente, en su país, pretenden hacer escuchar sus voces, amparados en leyes y razones internacionales, en derechos humanos y cívicos reconocidos internacionalmente, que están muy por encima de cualquier medida interna coercitiva que impida el disfrute de los mismos.

Que debe ser claro para ustedes que la prensa nacional no es libre porque la opinión particular o de grupos no puede ser expresada y difundida, salvo que esté condicionada a una única base, a favor del gobierno en Cuba.

Que el ejercicio del sano vivir no es libre, porque está condicionado a leyes inhumanas, que son capaces de condenar a décadas de prisión a personas, en algunos casos, hasta cercanas a la tercera edad, por razones políticas.

Que no puede ser justo un gobierno ni una forma de vida que aplaste la voluntad humana, que denigre y avasalle, que viole todos los derechos reconocidos internacionalmente, que promueve el odio, la mentira y contribuye a mantener a sus ciudadanos en el desconocimiento y mal conocimiento de lo que sucede, dentro y fuera de Cuba.

Que en estos momentos, aunque a ustedes quizás no les lleguen todas las informaciones porque no tienen libre acceso a la opinión pública mundial, hay movimientos en muchas partes del mundo que condenan esa represión, forma primitiva y dictatorial de gobierno que va siendo cada vez más eliminada del planeta.

Que la verdadera dignidad no está en que un gobierno nos diga cómo hay que ser dignos, con unos parámetros muy particulares y distintos a los del resto del mundo, sino en nuestras inquietudes internas que nos dictan precisamente que algo no anda bien; y que han sido escritas en forma de reglas de conducta, válidas para gobiernos en general y ciudadanos en particular, que son aceptados internacionalmente y que han nacido precisamente del consenso de las naciones sobre la dignidad y los derechos del hombre.

Exhortamos a todos los que lean este documento, hermanos nuestros, a pensar y razonar lo expresado, a sentirse tan preocupados y dolidos como nosotros, a no quedarse de brazos cruzados, a aprender a tomar participación y control de la propia vida, a condenar la represión de forma pacífica pero clara y pública, haciendo valer el derecho fundamental del ser humano a ser libre, a actuar y pensar libremente.

Esto, compatriotas, no es un asunto de cubanos a favor o cubanos en contra del gobierno imperante, sino de justicia y dignidad

María Rivadulla

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