El disidente cubano ciego Juan Carlos González Leyva fue condenado el lunes a cuatro años de cárcel. Otros ocho opositores recibieron penas menores, después de pasar más de dos años en prisión en espera de ser sometidos a juicio.
En total fueron 10 los procesados bajo cargos de desacato al jefe del Estado, resistencia al arresto, desobediencia y desorden público, pero durante el juicio se destapó el agente "Ignacio" de la Seguridad del Estado, Lexter Téllez Castro, infiltrado en la disidencia como periodista independiente, indicaron fuentes de la oposición interna.
El juicio, que comenzó el mismo lunes por la mañana en el Tribunal Provincial de Ciego de Ávila, es el primero que realiza el gobierno cubano contra opositores desde que en abril de 2003 fueron encarcelados por hasta 28 años 75 disidentes de toda la isla. Como en aquella ocasión, las autoridades cubanas impidieron la entrada de prensa y público. Sólo permitieron la presencia de dos familiares de cada opositor enjuiciado.
"De los seis años de cárcel que le pedían a González Leyva le condenaron a cuatro, y a los otros a penas menores que aún no hemos confirmado, según nos han informado las familias", dijo Elizardo Sánchez Santacruz, presidente de la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.
"Enviamos a un observador de la Comisión a Ciego de Ávila, pero no pudo ingresar al tribunal porque la policía acordonó la zona y no permitió acercarse a menos de 200 metros de la sede judicial", añadió.
Los disidentes fueron detenidos el 4 de marzo de 2002 cuando protestaron en un hospital de Ciego de Ávila por la golpiza dada por la policía a un periodista independiente.
Los otros ocho condenados son Lázaro Iglesias, Antonio García, Ana Peláez, Virgilio Mantilla, Odalmis Hernández, Enrique García, Delio Requejo y Carlos Brizuela.
Las dos mujeres fueron mantenidas en prisión domiciliaria. Los hombres estuvieron dos años en la cárcel esperando ser sometidos a la justicia, explicó Sánchez Santacruz.
Juan Carlos González Leiva está considerado como el único preso político ciego del mundo. En el momento de su arresto presidía la Fundación Cubana de Derechos Humanos en Ciego de Ávila. Desde su confinamiento ha denunciado en varias ocasiones abusos cometidos por los carceleros y presos comunes.
"El juicio ahora contra un abogado ciego y otros disidentes demuestra que continúa la represión política en Cuba", dijo la pasada semana la organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch, con sede en Washington. |