www.cubaencuentro.com Viernes, 28 de octubre de 2005

 
  Parte 1/2
 
El afrojazz en las venas
Arturo O'Farrill, el director de la Afro-latin Jazz Orchestra, del Lincoln Center, al habla con 'Encuentro en la Red'.
por ARMANDO LóPEZ, Nueva Jersey
 

El jazz latino está de fiesta. Nace el palacio del jazz en el Time Warner Center, de Nueva York, hogar del jazz del Lincoln Center y de su bien amada hija, la Afro-latin Jazz Orchestra, una big band de metales y percusión bajo la dirección del pianista Arturo O'Farrill. ¿Puede un edificio bailar, cantar y marcar el ritmo de la música? Pues esta casa del swing, que se estrenó el 18 de octubre pasado, en el último rascacielos vanguardista construido en La Gran Manzana, frente al Parque Central, promete bailar, con la más trepidante, acariciadora y libre de las músicas.

A. OFarril
Arturo O'Farrill.

Este multipropósito Centro del Jazz contiene la gran sala The Rose Theater (1.231 lunetas), una más pequeña, The Allen Room (550), y un espacio íntimo para descargas, el Dizzy's Club (en homenaje a Dizzie Gillespie). Las tres salas han sido diseñadas para lograr una interacción entre la audiencia y los músicos. Como en el antiguo teatro arena, el público rodeará a los ejecutantes.

A su vez, los tres escenarios se adaptarán a otras disciplinas como la ópera y el teatro dramático. El complejo también ofrece El Salón de la Fama del Jazz, salas de exposiciones y varias aulas para la educación musical. El Centro marca el retorno del jazz al área donde se escuchó por primera vez, en 1917, la original Dixieland Jazz de Nueva Orleans, la sala Reisenweber's de la 8va Ave. y la calle 58, en el corazón de Manhattan.

Hijo de gato caza ratón

Arturo O'Farrill, el director de la Afro-latin Jazz Orchestra, nació en México y creció en Nueva York, entre los trepidantes sonidos del afrocuban jazz. No tenía escapatoria. No si se es hijo de Chico O'Farril, uno de los grandes compositores y el más grande arreglista del afrocuban jazz, y en su casa se cocinaba para Machito, Mario Bauzá y los dos Tito, Puentes y Rodríguez.

Recuerdo a Chico O'Farrill en el Cuban Jam, del Town Hall Theater, en 1997. Esa noche el Centro Cultural Cubano de Nueva York lo galardonó por su monumental trayectoria en la música cubana. Lo admiraba desde siempre. Con su boina y su humildad de artista grande. Lo disfruté en varios conciertos en el ocaso de su vida y, en todo su esplendor, frente a su gran orquesta, en la película Calle 54 (de Fernando Trueba). ¡Qué manera de hacer sonar los metales! Al piano estaba su hijo, Arturo, para reafirmar que hijo de gato caza ratón.

La historia musical de Arturo comenzó siendo apenas un adolescente, tocando el piano en la Carla Bley Big Band. Luego se desarrolló como solista junto a los grandes: Dizzie Gillespie, Steve Turre, Papo Vázquez, The Fort Apache Band y Wynton Marsalis. En 1995, pasó a dirigir la banda de su padre, la Chico O'Farrill's AfroCuban Jazz Orchestra, residente en el legendario club Birdland, de Manhattan, y con la que Arturo ha viajado el mundo. Su nombramiento al frente de la Afro-latin Jazz Orchestra es un reconocimiento, no sólo a su meritorio trabajo como pianista, orquestador y director, sino también a la influencia de los ritmos cubanos en el jazz y a la monumental obra de su padre. Las siguientes preguntas son para Arturo O'Farrill.

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